Ampliación del Puente de Rande

28 05 2009

Parece que la ampliación del Puente de Rande está cada vez más cerca tras la decisión del Gobierno central de no considerar necesaria la elaboración previa de un estudio de impacto ambiental que hubiera retrasado la redacción del proyecto de obra. El acuerdo del Ministerio de Medio Ambiente fue publicado en el Boletín Oficial del Estado y obliga a los responsables de infraestructuras de la Xunta y del Ministerio de Fomento a gestionar la ejecución de la obra  Desde mi punto de vista, la medida de ampliación del puente no es la más adecuada para solucionar la congestión del tráfico de Rande, otro parche más para un problema de movilidad, pero no una solución de futuro.

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 Eso sí, creo que una remodelación del puente es absolutamente necesaria, pero sin que suponga un gasto tan elevado: asfaltado uniforme, adecuación de los carriles de incorporación en la entrada del Morrazo y redefinición de los límites de velocidad a ambos lados para adecuarlos a los del puente.  Una buena alternativa sería la construcción de una autovía por el interior, pues además de no tener peaje (antigua reivindicación), esta autovía absorbería la mayor parte del tráfico Norte-Sur, reservando Rande para los desplazamientos entre la Península del Morrazo-Pontevedra y el Área Metropolitana de Vigo.  Pero la solución menos costosa y más factible sería fortalecer el transporte público de la Ría de Vigo a través de un plan de movilidad ambicioso (la construcción de la Autovía supondría un gasto de 222 millones de €), que además de ser una inversión de futuro contribuiría a promover el transporte público urbano que conectase con el puerto y que descongestionaría el tráfico del centro de la ciudad; descongestión que debe ser prioritaria para la ciudad de Vigo en los próximos años.  Después de la resolución de la Unión Europea sobre la liberalización del transporte de ría, es la hora de darle un fuerte impulso para hacerlo competitivo.

Os propongo tres medidas simples (inspiradas en la experiencia de Freiburg) que a medio plazo serían muy rentables tanto en costes directos como indirectos:

  1. Realizar una primera inversión potente para que se cree competencia en el transporte de ría.
  2. Incentivar una política de precios a la baja, abaratando los precios (que cueste más ir de Vigo a Cangas-Moaña en coche que en barco!!!). Esta medida contribuiría a descongestionar el tráfico de Rande, incentivaría a las compañías navieras a incrementar la frecuencia de sus trayectos y haría más cómodo el desplazamiento a los usuarios.
  3. La última medida sería establecer un billete integrado de transporte. Así, el usuario que llegase a Cangas, a Moaña o a Vigo en barco (que es más rápido que el coche), no debería pagar más para ir a su destino (si este es otro que el puerto, claro está), ahorrándose parkings y contribuyendo a descongestionar el tráfico del centro de los núcleos urbanos.

Esta inversión inicial, que ha de ser ambiciosa y potente, tendría efectos visibles a corto plazo, y se recuperaría a medio plazo, ya que incrementaría extraordinariamente el número de usuarios del transporte público, y todo sin contar el ahorro millonario que supondría no hacer la ampliación del puente.  Pero bueno, ya sabemos cómo les gustan a nuestros gobernantes las obras faraónicas, que llamen la atención, y cómo se despreocupan de optimizar la gestión de los recursos existentes, debe ser porque ésto no sale en primera página de los periódicos….

 





Rincón de la Historia I: el Islas Ficas

8 05 2009

Hace unos días me encontré este titular en un periódico:

El “Islas Ficas”, un clásico del transporte marítimo, llegó el 8 de abril al puerto de Marín, donde será finalmente desguazado al no encontrarse otra función para un barco que tiene tras de sí una larga historia en la Ría de Vigo.

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Desde este humilde Blog me gustaría rendirle el homenaje que se merece dedicándole el primer Rincón de la Historia, tanto por su labor pública (41 años uniendo a los vecinos de la Ría de Vigo) como por mis recuerdos de infancia: por todos aquellos viajes a casa de los abuelos, repasando desde sus barandillas las playas y los montes que veíamos en el trayecto a Cangas y los edificios y montañas de Vigo en el trayecto de vuelta, por acercarnos a los transatlánticos que estaban anclados en la Estación Marítima, por, en definitiva, hacerme creer que estar en mitad de la Ría, con las Cíes a un lado y Rande a otro, era la cosa más normal del mundo, cuando es una gran suerte para cualquier persona.

Y es que este barco cambió completamente el transporte de pasajeros en la Ría de Vigo: su aparición supuso la mayor modernización de la flota que unía las dos orillas, ya que fue el primer barco de hierro en unir Vigo con la península del Morrazo y con las Islas Cíes.

El “Islas Ficas” fue construido en los astilleros Marítima del Musel S.A. de Gijón, en el año 1968, para la empresa Vapores de Pasaje, que operaba en la Ría desde 1912. Es un barco de una sola hélice, monocasco, construido en hierro salvo el puente, que es de aluminio para no interferir en el compás. Tiene 33,7 metros de eslora y 7,6 de manga, y contaba en un principio con 500 plazas para transportar a pasajeros. Estas plazas fueron reducidas a 375 al cambiar de dueño (la Naviera Mar de Ons lo adquirió en subasta pública al quebrar Vapores de Pasaje), que anuló las cámaras interiores de proa y popa, en las que todavía subsisten los asientos. El nuevo propietario también cambió su color original (blanco con las ventanas rojas), pintando en el casco tres franjas de color azul marino que alternan con el blanco.

Además de realizar el trayecto Vigo-Cangas desde su llegada a la Ría de Vigo, el Islas Ficas fue el primer gran barco que comenzó a realizar travesías veraniegas desde Vigo hasta las Islas Cíes, ruta en la que se mantuvo desde principios de los 80 hasta hace pocos años. Este barco también realizaba durante el verano giras turísticas nocturnas por la Ría de Vigo, una original forma de promocionar el turismo vigués y de hacer disfrutar a los turistas de los encantos de nuestra ría.

El nombre del barco está ligado a una curiosa historia, pues fue producto de una confusión: la denominación original del barco era “Islas Sicas”, que es una de las formas en que históricamente se conocían a las Islas Cíes. Sin embargo, el encargado de anotarlo en el libro confundió la “s” con la “f”, y el resultado es un híbrido sin sentido que se ha mantenido durante años. Curiosamente, el propio nombre de las Cíes proviene al parecer de otra confusión: según señala Gerardo Sacau, el mayor especialista en la toponimia del entorno de Vigo, el topónimo romano Sicas o Sikas dio como resultado Síes, con “s”, pero los topógrafos consideraron que era una forma de pronunciar la “c” propia de la zona del Morrazo (con seseo), y comenzaron a fijar en las cartas las islas como Cíes, nombre que se ha consolidado oficialmente. La historia, tan caprichosa, reparó de alguna manera esta confusión, pues el mismo seseo que hizo cambiar el nombre de las islas también cambió el nombre del barco, y fue llamado “Sicas” por los vecinos de Cangas desde sus primeros años de funcionamiento.

El barco pasó a la historia al convertirse en el escenario de la película “Los lunes al sol”, saliendo incluso en el cartel promocional, con Luis Tosar y Javier Bardem en su cubierta. La productora se lo alquiló a la naviera Mar de Ons durante cuatro meses por cerca de tres millones de las pesetas de entonces. Para poder rodar sin el ruido del motor era remolcado por el barco Kontiki, la segunda embarcación más antigua de la naviera por detrás del Islas Ficas y que todavía continúa en activo desde sus inicios en el año 1978.

Pero también tuvo otras dos “grandes actuaciones”: en 1997 fue contratado para operar en la Ría de Ferrol, trasladando en tres ocasiones a los obreros del astillero Astano hasta el astillero de Bazán para finalizar la construcción del Discoverer Enterprise, que poco después, tras perder amarras, tiró abajo el puente de As Pías de esta ría. Las estructuras se construían en Astano y se remataban en Bazán, con mayor capacidad. Los obreros tenían que ser llevados en barco porque Bazán, un astillero militar, no les permitía entrar por tierra. Su última actuación está relacionada con la marea negra provocada por el petrolero Prestige el año 2002. Para hacer frente a la catástrofe, la naviera Mar de Ons ofreció sus barcos gratuitamente para el traslado de voluntarios, técnicos y trabajadores: el Islas Ficas fue destinado a Bueu para llevarlos a la isla de Ons, mientras que a las islas Cíes fueron asignados el Arroyos y el Mar Mouro. Poco después, cuando se organizó la limpieza del vertido, el Ministerio de Medio Ambiente se lo alquiló a la naviera hasta que finalizó la limpieza.

Sus últimos dos años fueron muy tristes: varado en los muelles de Bouzas y O Berbés, en el puerto de Vigo, esperando por un nuevo destino que nunca le llegó. El propietario de la naviera Mar de Ons, José Nacimento, decidió mandarlo al desguace a principios del año 2009 ante el alto coste que suponía su mantenimiento o su posible modernización. Es una pena que ninguna administración haya intentado salvarlo de este triste final proponiéndole una salida más digna, pero parece que este final es una constante que se repite con todos aquellos símbolos que consiguieron hacerse un hueco en la historia de nuestras ciudades y pueblos y, en definitiva, en la historia de nuestras vidas.