La bicicleta 2.0

29 01 2010

Aunque de manera un poco desapercibida, en la última Cumbre del Cambio Climático (celebrada en Copenhague entre el 7 y el 18 de diciembre 2009) se presentó la Copenhaguen Wheel o Bicicleta 2.0: una especie de adaptación ecológica de la bicicleta a la moda 2.0, que ha sido desarrollada por científicos del Instituto tecnológico de Massachusetts (MIT).

La principal característica de esta bicicleta es la incorporación de un pequeño motor eléctrico que se alimenta de la energía cinética que se va generando con el pedaleo y que ayuda a recorrer las distancias con menor esfuerzo. Este motor, incorporado en la rueda de la bicicleta, es capaz de almacenar la energía cada vez que el ciclista use los frenos y luego utilizar esa energía proporcionando impulso al ir cuesta arriba o añadiendo una explosión de velocidad en las situaciones de tráfico intenso.

Esta rueda no sólo incrementa la potencia utilizando tecnología inspirada en la Fórmula Uno, sino que también puede hacer un seguimiento de la velocidad, cadencia de pedaleo, niebla, humo o tráfico. “La rueda utiliza una tecnología similar al KERS (Kinetic Energy Recovery System), que ha cambiado radicalmente el mundo de la Fórmula Uno en los últimos dos de años. Cuando frena, su energía cinética es recuperada por el motor eléctrico y se almacena en baterías dentro de la rueda, de modo que se pueda utilizar de nuevo cuando se necesite”, ha explicado en su presentación el director de Senseable City Lab del MIT, el profesor Carlo Ratti.

El nombre dado por sus inventores (“La Rueda de Copenhague” o “The Copenhagen Wheel”) responde a los avances ecológicos de esta bicicleta: Copenhague (ciudad a la que dedicaré el próximo artículo de “Moviéndose por el mundo”) es una ciudad en la que la bicicleta es la protagonista principal de la movilidad urbana. De hecho, en la presentación de la Copenhagen Wheel la alcaldesa de Copenhague aseguró que la mitad de la población de la ciudad la usará.

El apodo de Bicicleta 2.0 responde a la aplicación de la tecnología a su funcionamiento: mediante el uso de una serie de sensores y una conexión Bluetooth para un iPhone (que se monta en el manillar) la rueda puede controlar la velocidad de la bicicleta, la dirección y la distancia recorrida, así como también recopilar datos sobre la contaminación del aire, la temperatura, la humedad o el estado del tráfico; e incluso la proximidad de amigos cercanos que utilicen el mismo sistema. Y es que, según palabras de Ratti, “durante los últimos años hemos visto una especie de ‘renacimiento en bicicleta’ que comenzó en Copenhague y que ha ido transformando la experiencia urbana en muchas ciudades, desde París a Barcelona o Montreal. Se podría llamar la revolución del ‘Ciclismo 2.0’; y esto es posible gracias a dispositivos electrónicos muy económicos que permiten mejorar las bicicletas y ponerlas al día en tecnología”.

Y es que la tecnología es la gran protagonista de esta bicicleta: además de la rueda y la utilización del iPhone, el volante tiene un sistema de bloqueo inteligente que se activa cuando alguien trata de robar la bicicleta (entra en un modo seguro en el que el freno regenera la máxima cantidad de energía mientras envía un mensaje de texto describiendo la situación). Además, con los datos que recopila el iPhone mientras pedaleamos se configurará un mapa de ruido, de contaminación, de tráfico y de otros parámetros de las diferentes ciudades donde se use que permitirá escoger mejor las rutas y diseñar mejores políticas de movilidad.

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Por último, señalar que los prototipos iniciales de “La rueda de Copenhague” fueron desarrollados por el MIT en colaboración con la empresa Ducati Energía y el ministerio italiano de Medio Ambiente, y que se espera que comience su producción en 2010. Si todo va bien, a finales de este año saldrá al mercado a un precio equivalente al de una bicicleta eléctrica estándar con precios que oscilen entre los 500$ y los 1.000$.