Políticas de promoción de la bicicleta I

10 08 2010

Desde hace un par de años, un nuevo actor se ha hecho un pequeño hueco en la movilidad urbana gallega: la bicicleta.

La popularización del automóvil relegó a la bicicleta a un papel secundario, pero su uso era frecuente en las ciudades y pueblos gallegos como medio de transporte cotidiano, siendo muy popular para ir a los centros de trabajo durante muchos años.

Es verdad que durante las últimas décadas hemos visto muchas bicicletas en Galicia, pero siempre asociadas al tiempo libre y al deporte: niños en bicicleta en aceras y plazas, nunca en las calles, y ciclistas amateurs y profesionales circulando en grupo por carreteras interurbanas; pero muy pocas personas la utilizaban como medio de transporte diario.

Esto ha ido cambiando estos últimos años gracias a diferentes medidas impulsadas por las administraciones públicas (ayuntamientos y universidades) y quizás también por un cambio en nuestras mentalidades y sensibilidades. Este cambio de mentalidad va unido al mundo en que vivimos: mayor conciencia ecológica, intentar solucionar problemas de congestión o de contaminación acústica, etc., pero hay que decir que en esto los gallegos vamos un paso por detrás de la mayoría de Comunidades Autónomas españolas, y estamos a años luz de los países europeos.

Pero, con mayor o menor intensidad,  los pasos se están dando en la buena dirección: la mayoría de nuestras ciudades cuentan a día de hoy con sistemas públicos de bicicleta: Bicicoruña, Ferrol en Bici, Rebicíclate (en Lugo), etc., y están realizando infraestructuras adecuadas para este vehículo. Por ello, ha llegado el momento de que se desarrollen medidas completas de promoción del uso de la bicicleta.

Una planificación completa de promoción del uso de la bicicleta implica actuaciones en 3 ámbitos diferentes, necesarios todos para que la promoción de la bicicleta se haga de manera global y teniendo en cuenta todos los aspectos de su implementación efectiva:

  • Dotar al municipio de infraestructuras específicas para el uso de la bicicleta: carriles-bici, aparcamientos, señalización, etc.
  • Regular legislativamente el uso de la bicicleta en el municipio: publicación de una ordenanza municipal específica para la bicicleta.
  • Facilitar el acceso a las bicicletas a través de campañas de promoción, facilidades de alquiler o compra, creación de sistemas de bicicleta pública, etc.

Por último, señalar que una planificación completa de la bicicleta no se puede hacer pensando de manera aislada en este vehículo, si no conjuntamente al resto de actores de la movilidad del municipio: debe definirse su papel ante los vehículos privados de motor, sobre todo los coches; y potenciar el binomio bicicleta – transporte público, considerando la bicicleta como un transporte de aportación al transporte público y que se complementa con él.

Pero ante todo, para desarrollar políticas de promoción de la bicicleta eficaces, es necesaria una voluntad política clara por parte de los decisores políticos y sus planificadores, con una visión conjunta de sus dimensiones. Porque si no es así, las medidas que se lleven a cabo serán sólo actuaciones aisladas, inconexas con la movilidad del municipio, y que a la larga provocarán más problemas de movilidad.