Los caminos escolares

18 03 2010

Hace 30 o 40 años, ir cada mañana solos al colegio en las ciudades y pueblos gallegos era cosa común para los niños, pero con el tiempo las calles se fueron endureciendo a golpe de tráfico e incluso las aceras empezaron a ser percibidas como territorio inhóspito.

En 1996, un libro del pedagogo italiano Francesco Tonucci, “La città dei bambini” (La ciudad de los niños), abrió los ojos a las ciudades de Europa sobre la necesidad de tener más en cuenta a los niños para convertirse de ese modo en urbes más amables con toda la población. Y así surgieron los caminos escolares: itinerarios estudiados y señalizados para guiar a los niños en su ir y venir a la escuela de manera segura.

El camino escolar es una experiencia que tiene por objetivo promover y facilitar que los niños y niñas se desplacen al colegio a pie de una forma autónoma y segura; es una iniciativa que se inscribe en el marco de la Carta Europea de los Derechos de los Peatones, establecida por el Parlamento Europeo el 12 de Octubre de 1988.

Los principales agentes implicados en una actuación de este tipo son los propios niños y niñas, los centros escolares y su profesorado, padres y AMPAs, los ayuntamientos que tienen competencias en la vía pública y las diferentes asociaciones del territorio, y se concretan de distintitas formas: en función de la edad de los escolares, de la localización de sus viviendas, de la ubicación de la escuela y de las características del entorno de los centros escolares.

Los caminos escolares no sólo son itinerarios que facilitan la movilidad: se convierten en un recurso educativo para los niños,  pues suponen su primera experiencia individual en movilidad y les enseñan valores de movilidad sostenible; son reguladores del tráfico que permiten mejorar la accesibilidad de las zonas donde se aplica y fomentan un cambio de las actitudes cívicas y de la conciencia social de los ciudadanos. Además suponen una excelente medida para fortalecer la salud de los niños, pues les obliga a hacer ejercicio diario y ayuda a combatir problemas de sobrepeso.

Como casi todos los avances en movilidad, los caminos escolares  aparecieron en los países nórdicos: a principios de los años 70 se implantaron en Dinamarca para reducir los accidentes en las inmediaciones de los colegios, extendiéndose por todos los países de Europa Occidental hasta hoy.

En la actualidad, Reino Unido es uno de  los países de referencia en este tema: un 20% de su población escolar, en torno a 1,6 millones de niños, utiliza estas rutas. Y la ONG de movilidad sostenible  Sustrans,  financiada públicamente, ha conseguido duplicar el número de niños (del 4 al 8%) que van al colegio en bici en 600 escuelas del país. Hay casos curiosos como el de Japón, donde los niños no pueden ir en coche particular al colegio salvo si están enfermos; o Dinamarca, donde los niños a partir de los 10 años sólo utilizan el transporte escolar gratuito si viven a más de 6 kilómetros de distancia.

La implementación de caminos escolares es muy variada, pues depende de muchos factores como las rutas habituales, la topografía del terreno, la capacidad de realizar obra pública en la zona, el presupuesto disponible, etc., pero una serie de actuaciones son recomendables para implantar una medida como esta de manera satisfactoria:

  • la habilitación de un carrilmultiuso
  • la modificación de las fases semafóricas del entorno
  • el control de la indisciplina de los alumnos
  • colocar diversas medidas de señalización (peligro escuela, zona de paso de niños, etc.)
  • recomendaciones a los padres y alumnos
  • la creación de la figura del vigilante de entrada o del vigilante del camino
  • prohibir la parada de coches a los lados de las calles afectadas, colocando la señalización vertical correspondiente, y controlar el estacionamiento ilegal
  • etc.

La conciencia social sobre la necesidad de facilitar el acceso de los niños a las escuelas está arraigada en muchos pueblos y ciudades de Galicia y España, que llevan años adoptando medidas en este campo y planteando acciones (señales, pasos de cebra y semáforos, control del estacionamiento, etc.), pero en la mayoría de los sitios fueron acciones aisladas o parciales.

Pero esto empieza a cambiar. Actualmente, diversas ciudades y pueblos han ido más allá planificando planes integrales de caminos escolares, especialmente en el País Vasco y Cataluña, que cuentan con la participación de todos los actores implicados y que persiguen la consecución de los objetivos planteados anteriormente (educación en movilidad, mejora de la accesibilidad, cambio de las actitudes cívicas, etc.).

También en Galicia se están dando pasos en este sentido con diversos programas en nuestras ciudades: me gustaría destacar el programa “A pé na escola”, que la Concejalía de Educación del Concello de Ourense puso en marcha a finales del año 2009 en el barrio de O Couto. Y es que la creación en Galicia de auténticos caminos escolares planificados de manera integrada constituiría un avance enorme en la mejora de nuestra movilidad cotidiana, pues permitiría romper el círculo vicioso del transporte escolar más popular actualmente (el coche):

Hay muchos coches → es peligroso ir andando a la escuela los padres llevan a los niños en coche hay muchos más coches …

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6 04 2010
manoly

Me gusta mucho la idea de Francesco Tonucci. Muy interesante…

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